Sobre la visita de Ingrid:



Bogotá; mayo 7 de 2016



Sin duda ha sido una semana llena de expectativas, emociones y nuevas perspectivas en torno a la paz y la reiniciación en Colombia.

D
ebo confesar que no esperaba tanto interés por este particular reencuentro, pero igual, generó un nuevo ambiente que considero muy refrescante.

Cuando escuché el discurso, me llegó bien, el tono me sorprendió positivamente, al igual que su contenido. Cuando terminó, me permití pedirle que me obsequiara copia de su discurso. Esta mañana lo leí con una mirada calmada. Desde el punto de vista de la memoria histórica, destaco la primera parte, que recoge la fatídica experiencia del secuestro y en particular rinde homenaje a aquellos que no alcanzaron a recobrar su libertad. También define lo que significa para una víctima perder su identidad, el impacto emocional en una persona en su dignidad, en fin; lograr verbalizar, encontrar las palabras para poder explicar lo inenarrable, lo indescriptible en esa deshumanización del conflicto, efectivamente, lo trae bien a cuento,  pues quizá para un ciudadano de la calle no es tan fácil dimensionar el impacto tan profundo del secuestro en la siquis de un ser; definido por ella como una “pulsión sádica“. De allí desciende lo que significa internase en la oscuridad de la selva…

Esta primer parte de si discurso, ciertamente excepcional. Creo que hasta el momento, de todos los libros que he leído sobre esto, muy pocos logran alcanzan descripción de tanta nitidez sintética que incluye también a los captores, quienes en otro nivel, también estarían secuestrados. Y de allí, engancha con el tema del perdón y de reconciliación. Por supuesto toca las negociaciones en La Habana, y el problemita de nuestra idiosincrasia,  la importancia de la intención de paz y la necesidad del cambio cultural, como oportunidad realmente para cambiar el viejos pensamientos, e invita a “transformar” nuestros pensamientos clamando para encontrar “ la confianza en sí mismo”, y  dar paso hacia la verdadera paz, estable y duradera.  

Y bueno, durante el panel surgieron otros temas también muy importantes, por momentos me alcancé a sentir como en la sala de mi casa, hablando abiertamente sobre si habríamos superado realmente aquella situación o no, y hasta donde alcanzaríamos a llegar en relación al abrazo a nuestros captores. Fue un ejercicio interesante y sin duda  todos estamos en el mismo nivel de receptividad, pero al menos todos estábamos juntos pensando y botando corriente de cómo podría lograrse un mejor escenario  para la reconciliación. Pero lo que si tengo claro, es que este foro organizado por la Fundación Buen Gobierno se convirtió, por algunas horas, un sitio ideal de realismo mágico, para pensar lo impensable e invitar a la construcción de nuevos paradigmas.

Por supuesto que no todo queda allí, de nuevo los periodistas con sus preguntas, especulaciones e interpretaciones sobre este encuentro, supongo que es parte de la situación y si este tipo de gestos ayuda a encontrar nuevo horizontes en nuestra conciencia colectiva pues en buena hora! 

 


Clara Rojas

Representante a la Cámara por Bogotá
Partido Liberal