Sobre el Plan de Desarrollo 


Por: Clara Rojas

Bogotá, febrero 16 de 2015


Hemos sido citados para sesiones extras con el objeto exclusivo de analizar y discutir el Plan de Desarrollo 2014-2018”. Todos por un nuevo país”. El Plan tiene por objeto construir una Colombia en paz, equitativa y educada.

Sin duda todos objetivos muy loables e importantes. Metas e inversiones, todas ambiciosas y deseables. El gran desafío será llevarlas a la realidad. Destacar que se han  diseñado estrategias  transversales y regionales que apuntan a lograr competitividad, movilidad social, transformación del campo, seguridad y justicia, buen Gobierno y crecimiento verde.

Hubiese sido deseable que todos estas metas hubiesen tenido un enfoque de género, comoquiera que más del 50 por ciento de la población colombiana somos mujeres y quizá las más afectadas por el conflicto. Y en ese sentido, vemos que no aparecen indicadores que tiendan a medir el impacto de proyectos en las mujeres, por lo que hará más difícil su medición y saber a ciencia cierta su impacto, y su eventual mejora. Empezando por el tema del campo, la mujer rural, podría ser el objetivo principal, en formación y educación, apoyo en créditos, programas de emprendimiento, fortalecimiento en nuevas tecnologías de la información, etc.

Otro tema importante, es que aún la nación no se compromete con una suma o aporte específico para la financiación del metro de Bogotá, lo cual no parece muy lógico, teniendo en cuenta que la ciudad, conformada por ciudadanos de todas las regiones del país, aporta al producto interno bruto más del 25%.

Por supuesto el desafío en paz es enorme, y sin duda habrá paz sostenible en la medida en que el sistema de justicia opere en Colombia, en el presente, en el mediano y en el largo plazo. El desafío es enorme, y me temo que las autoridades que les corresponde administrar justicia aun no parecen percatadas del inmenso compromiso que les compete.

Corresponde al Congreso más que aprobar este proyecto del Gobierno, monitorearlo, controlarlo permanentemente, a través de un control político riguroso y serio de manera de que a través de dicho control, se coadyuve a que efectivamente todas estas metas y proyectos se cumplan en los próximos cuatro años.

El otro tema que está en la agenda por estos días, es la ley Estatutaria sobre Salud. Corresponde igualmente al Congreso de la República hacer un control permanente, de manera que todos esos principios consagrados en la ley, como el de universalidad, acceso, calidad profesional, equidad, continuidad, oportunidad, prevalencia de derechos, libre elección, sostenibilidad, eficiencia, solidaridad, entre otros, efectivamente lleguen a todos los ciudadanos.

Ya hemos visto que tener una buena ley es solo un primer paso, para que efectivamente los derechos de las personas se logren hacer una realidad. Los subsiguientes pasos corresponden al compromiso y transparencia de los funcionarios del gobierno en su implementación. Pero por supuesto el control del Congreso será una pieza primordial en este propósito.