Para La Silla Vacía:


Por: Clara Rojas

​Bogotá, febrero 15 de 2015


A petición del portal -La Silla Vacía-, escribo un breve comentario,  mis impresiones sobre la dinámica interna del Congreso de la República.

Como se los anticipé, no es una pregunta fácil, pues relativamente soy una Congresista nueva, recién elegida, pues me posesioné el pasado  20 de julio de 2014.

En términos generales, si es importante tener presente que todas las instituciones, empresas  u organizaciones, tienen sus dinámicas internas propias y particulares, y el Congreso de Colombia no es la excepción. Quizá no sea yo la persona más idónea para dar respuesta a la inquietud planteada, pues le dedico muy poco tiempo a saber cómo se desarrollan los temas administrativos y las supuestas componendas, aunque no me aparto que efectivamente se presenten, pues no me corresponde. Lo anterior en atención a que no formo parte de las mesas directivas ni de la Cámara de Representantes, ni de la Comisión Primera, de la cual formo parte.

Con todo, si les diría que el Congreso funciona mejor de lo que se ve desde afuera a través de los medios de comunicación. Tenemos en sesiones ordinarias, tanto en plenaria como en comisiones constitucionales, legales y accidentales; jornadas intensas y extensas. Muchas veces extenuantes.

También le diría que tampoco los congresistas me parecen tan malos como usualmente se los pinta. Al menos en la Cámara de Representantes veo mucha gente nueva y además comprometida con su trabajo. Por supuesto existe uno que otro despistado que de cuando en vez, que no lee ni el orden del día, ni  prepara los temas; o solo se interesan en temas puntuales. Pero en general, si le diría que la gente está en la jugada, como se dice coloquialmente.

Diariamente hay un movimiento enorme, de gente, de reuniones, de foros, de audiencias y por supuesto de sesiones de Comisiones y de la Plenaria, además de las sesiones conjuntas que de tanto en cuando nos corresponde compartir con el Senado de la República.

Si le diría de algo especialmente positivo, es el trabajo de las Secretarias, tanto de las Comisiones, como de la Plenaria, la recepción y reparto de los proyectos de ley, la preparación del material y el cuidado en el manejo de las sesiones. Además,  las publicaciones en las gacetas, es algo que en términos generales fluye con gran rapidez.

Del tema administrativo, vienen haciendo un esfuerzo por mejorar el tema de seguridad, pero aún les falta hacer un mejor esfuerzo, de manera que funcione de manera semejante a cómo funciona un Ministerio, la Fiscalía  o las Cortes, donde efectivamente hay mejores controles de ingreso del personal, propio y foráneo. El mantenimiento de las instalaciones, aun les falta mayor seguimiento y cuidado, quizá se deba en parte, al número tan alto de personas que usualmente entran y salen del Congreso.

Pero le repito, es lo que se observa a simple vista. La realidad es que la mayor parte del tiempo lo empleo en preparar los proyectos a los cuales me he comprometido, como son los temas de Bogotá, la mujer y los derechos humanos. Otra gran parte del tiempo la empleo en preparar las agendas semanales, el estudio de temas y proyectos que tenemos para discusión; y por supuesto atender los temas y reuniones de Bancada del Partido. Finalmente atender los medios de comunicación cuando corresponde y las personas, ciudadanos, que solicitan ser escuchadas y/o atendidas.

Nadie imaginaria que con más frecuencia, empleamos más de 15horas diarias en estas jornadas de trabajo intenso y dedicado. Es un trabajo que se hace con entusiasmo y dinamismo. Y le repito, para concluir, no me ha parecido tan mala ni la institución, ni los funcionarios, como se escucha a través de los medios de comunicación.

En todo caso, es una institución que funciona y deberíamos dar gracias de tener Congreso; efectivamente la casa de la democracia, a diferencia de otros países como Venezuela, por no ir muy lejos.